jueves, agosto 08, 2013

La "inocente" grieta de Lanata

Puntín al medio. Grieta según la RAE (Real Academia Española)

grieta.
(Del ant. crieta, y este del lat. vulg. *creptacontracc. de crepĭtapart. pas. decrepāre, reventar).
1. f. Hendidura alargada que se hace en la tierra o en cualquier cuerpo sólido.
2. f. Hendidura poco profunda que se forma en la piel de diversas partes del cuerpo o en las membranas mucosas próximas a ella.
3. f. Dificultad o desacuerdo que amenaza la solidez o unidad de algo.


crepitar.
(Del fr. crépiter, y este del lat. crepitāre).
1. intr. Producir sonidos repetidos, rápidos y secos, como el de la sal en el fuego.


Se sabía de antemano, por algunos comentarios de colegas de APTRA, que el gordo, en sincro con su año mediático, subiría cual Mick Jagger a recibir sendas estatuillas. No sorprendieron sin embargo, sus palabras. Recurso que en su momento utilizó con Menem, disimuló durante los años de la Alianza y que recupera cada tanto en sus hoy domingos de gloria.

Antes de hablar de su grieta, pienso en ese sutil, aunque misógino reproche del día después "la señora de Echarri me dio vuelta la cara", recriminó desde sus medios aliados. No es nuevo su ninguneo o, para ser más precisos, su negación "a la otra". Lo hizo, por ejemplo con desprecio al referirse sobre Gabriela Cerrutti, como una periodista cuyo mérito mayor fue, según palabras de Lanata en su ciclo de radio: “Nos decían que conseguía información porque tenía relación cárnica con alguien o con Menem o Ramón Hernández, o Kohan pero tenía buena información”.

Repasando algunas reacciones sobre otras mujeres (su debilidad, a la hora de los palos, con la bolsa de Micheli, tuvo la contundencia que nunca logró con ningún Chicago-Cavallo´s boys) hay una recurrencia, salvo Cristina, por no nombrarlas. "Debe tener gente trabajando", supo expresar sobre Susana Trimarco, en su momento cuestionando a la mamá de Marita Verón. 

Pero volvamos a la grieta, esa, "en femenino", que tanto desvela al periodista y que se abre de los 50 hasta esta época, para darle al kirchnerismo el marco de "peronistas-antiperonistas", de entonces y que desconoce, por ejemplo, en este planteo, los sucesivos y persistentes golpes militares del siglo pasado...algo así, como un presente deja vú, del "odio familiar", que hoy genera esta gestión.

Pienso que lo que él llama grieta, para otros puede ser bisagra. Por qué no pensar que, como una puerta que gira para pasar a otro espacio, otro lugar simbólico o real, este período refiere a un movimiento nuevo. Pero no, la grieta siempre alude a algo que se rompe, por donde terminan colándose otras cosas, ajenas, putrefactas, que ensucian, que se meten sin poder frenarla. Celebro imaginar que una grieta, terminó derrumbando el muro de Berlín y esa marca me recuerda a la entonces celebrada mancha que distinguía al actor político y fundamental del Glasnost, Mijail Gorbachov y su entonces preciada perestroika.

Pero bueno, no exageremos, es Argentina, es Lanata, fueron los Martín Fierro (hoy raros y más sumisos al "deber ser" que nunca). Sin embargo, desde la grieta o ese "crepitar", que regala sin querer la RAE a esta nueva entrada de un blog ignorado, deja entrar las luces de la duda. Dudas que desde PPT, el conductor se permite instalar al Estado, dándole al gobierno casi un  marco stalinista, donde sólo el espíritu republicano de los medios independientes, pueden llevarnos a la libertad y a la verdad.

No seamos ingenuos. Acaso la grieta, represente sólo el principio del cuestionamiento al poder real de la Argentina. Que no es únicamente Clarín, ni los sojeros, si no una manera de mirarnos en donde el "ser nacional", es prolijo, va a Miami de vez en cuando y cree que los inmigrantes limítrofes, son uno o varios problemas.

Curiosa, la forma de la grieta que, si se me permite, también podría aludir a una vagina. Ese misterio que tanto desvela a krispados, machistas portentosos del deber ser y que el gordo, recurrentemente, se resiste a nombrar.