miércoles, agosto 07, 2013

El ser electoral y las búsquedas de sentido

Además de los fallidos, lugares comunes, metáforas berretas, el uso de los verbos, también definen el perfil aspiracional del sujeto que intenta cautivar al electorado, a través de las campañas políticas.
Así, por citar algunos de los candidatos, Sergio Bergman usa ocho veces el verbo ser (5, al menos para decir Soy), Lilita apuesta al "siento", Massa insiste con otros tantos sugestivos sujetos propios y así...el resto. Además de mi posición política, queda claro que al kirchnerismo por deformación peroncha, le (nos) gusta más el nosotros. Asumo, que mucho de esto a veces está emparentado por los recorridos de la pertenencia. Ayer, abusé de ese nos con los católicos, pero debo decir que esa aglutinación colectiva no se circunscribe sólo a aspectos tan abarcadores. De hecho "nosotros, hijos de padres separados"; "nosotros los amargos", "los zurdos escribimos así", "los capricornianos", "nosotros los estrellados" y así otra lista interminable.
Igual está bueno pensar que el uso de las personas y de los verbos también nos definen. ¿No les pasa en el laburo o en cualquier reunión cuando determinado sujeto habla ininterrumpidamente de si mismo? En medio de esta escritura, Prat Gay le dice a JPV que él no le habla a ningún argentino en particular si no "al futuro" para luego utilizar el "nosotros los argentinos estamos cansados de...". Su análisis me hace caer en la trampa y todo lo que comenté antes en esa rivalidad yo/nos también permite atravesar el espejo de una arista similar: ser grandilocuente, hablar desde verdades absolutas, hacer del SER, nuestra máxima expresión, no hace más que no decir nada.
En este sentido, me atrevo a decir que los sinónimos siempre sacan de quicio a propios y extraños. El sólo hecho de buscar una palabra en google que diferencie lo  dicho para que no todo suene igual, resulta una búsqueda a lo nuevo, pero también a una precisión que vaya más allá de lo de siempre. En casa, por ejemplo, ese diccionario deja soltar siempre un Ufa. El Ufa es la incertidumbre, ir al encuentro de lo impredecible, dejarse llevar por significados o descripción de acciones que se correspondan más con un hacer que con la existencia.
Entonces resurgen otros paradigmas que ponen en juego aquello de quién se es. ¿Se es por ser? ¿Se es por hacer? ¿Pienso y por ende existo? ¿Si no hago, la esencia pierde sentido? ¿El sentido es el sujeto o el objeto de las cosas? ¿El objeto no cosifica demasiado nuestras intenciones? ¿qué sucede entre aquello que deseo y aspiro y el resultado alcanzado? ¿dónde comienza lo realizable en el sueño o en el hecho concreto?
Pero bueno, esto pretendía descular los discursos políticos (aunque de manera menos pretenciosa) en formato de las patas de la mentira Miguel Rodríguez Arias (nosotros los que fuimos universitarios, siempre necesitamos citas de autoridad para justificar cierto saber) y las preguntas retóricas (esas que van de adentro hacia afuera y viceversa, donde el sujeto puede perderse con la búsqueda simbólica de respuestas) se adueñaron de la escritura.
Como sea, testigos pasivos o activos, así estamos listos para encontrar nuevos sentidos o sinónimos necesarios que oxigenen tanto verbo remanido y vacío de contenido. En definitiva, el ser y la nada siempre se encuentran.