viernes, noviembre 10, 2006

Rebelde amigo

No sé si tuvieron oportunidad de encontrarse. Quizás los lomos de los libros de cualquier biblioteca hayan sido el lugar más cercano. Uno, Burgess, un devenido ciudadano de Manchester, inquieto, daltónico, fanático de la música (su verdadera obsesión), viajero del mundo por necesidad y búsqueda de razones (quién no). El otro, éste que aquí sumo, Paul Bowles, americano, lector de Poe en su juventud, observador lejano-cercano de surrealistas, beatniks y excéntricos, eligió Marruecos (más precisamente Tanger) como Morada. También la música representó su alimento cultural. Ampliaremos.